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Innovación social, comunidades abiertas, capitalismo inclusivo y fabricación urbana.

La innovación social se abre paso gracias a la tecnología consciente, las comunidades abiertas, el capitalismo inclusivo y la fabricación urbana.

Por Xavier Ferrer i Serra, Creabinars.org

https://www.linkedin.com/in/xavier-ferrer-i-serra/

Tendemos a pensar que los problemas y sus soluciones pueden ser definidos en términos de causa y efecto. Sin embargo, en cualquier sistema social, los puntos de vista de cada persona, sus experiencias, sus valores, sus prejuicios, sus ideas, y la manera en que todos ellos se modifican y evolucionan al interaccionar con otros, son impredecibles. Por lo tanto, los problemas sociales, económicos, socio-sanitarios y medioambientales son complejos y las acciones orientadas a solucionarlos suelen generar consecuencias inesperadas.

Los problemas que abordan nuestras sociedades contemporáneas pueden denominarse problemas complejos o retorcidos, en inglés “wicked problems” (Churchman, 1967), nada más tenemos que pensar en la actual pandemia, por ello la concurrencia de la inteligencia colectiva, de las comunidades abiertas, de la innovación social es decisiva.

Por ello, “los enfoques convencionales han dejado de ser suficientes”. y en materia de investigación e innovación ha de adoptarse el enfoque sistémico, que incorpore la transdisciplinariedad y la apelación a la comunidad para afrontarlos de manera exitosa.

El enfoque de innovación sistémica plantea indudables desafíos a la comunidad que conforma nuestro sistema de ciencia e innovación. Por un lado, llama a una estrecha colaboración entre diferentes disciplinas, lo cual, si se desea generalizar, obliga a cambios organizativos y normativos sustanciales, especialmente en las instituciones académicas y en los organismos de investigación.

Por otro lado, requiere que los procesos de innovación se abran a la sociedad. En otras palabras, que no se produzcan sólo en un “dominio experto”, sino que el proceso innovador se base en la interacción continuada entre diferentes actores que pueden aportar conocimiento e información, creando flujos de información, contraste e interacción permanente, así como procesos de co-creación y evaluación. Esto resulta crucial cuando se quieren acortar los tiempos que transcurren “de la idea a la sociedad”.

‘la innovación hoy en día es propósito, es hacer algo que nos satisfaga como seres humanos, (…) en la Unión Europea vamos a apostar por la innovación social, no porque esté
de moda, sino porque creemos que el futuro de la innovación es la innovación social.”

Carlos Moedas, Comisario de Investigación, Ciencia e Innovación de la Unión Europea (UE)

Según la Fundación COTEC esta afirmación supone una ampliación del espacio de la innovación, ya que difumina los límites entre la innovación social y la innovación tecnológica o convencional, y pone el foco en los grandes desafíos sociales y ambientales a los que nos enfrentamos, enfatizando la necesidad de aumentar la participación de “comunidades locales (…) mediante iniciativas que procuren combinar la demanda social y el impulso tecnológico”.

Esto significa que, para poder tener un impacto transformador en el sistema socioeconómico con la ambición y la velocidad que necesitamos, no es suficiente actuar en un único dominio, como puede ser el de la tecnología. Son necesarios cambios en las dinámicas sociales, culturales y económicas, poniendo un énfasis especial en las relaciones entre ellas, y teniendo en cuenta a todos los actores implicados -ya sean personas u organizaciones-. Por ello la innovación con enfoque sistémico requiere incorporar la dimensión social a lo largo del proceso de innovación.

¿Qué es la innovación social?

La comisión Europea define la innovación social como:

“ encontrar nuevas formas de satisfacer las necesidades  sociales,que no están adecuadamente cubiertas por el mercado o el sector público… o en  producir los cambios de comportamiento necesarios para resolver los grandes retos de la sociedad… capacitando a la ciudadanía y generando nuevas relaciones sociales y nuevos modelos de colaboración. Son, por tanto, al mismo tiempo innovadoras en sí mismas y útiles para capacitar a la sociedad a innovar…”.

Estrategia 2020, Comisión Europea

Aunque sigue prevaleciendo una concepción de la innovación que equipara ésta con el desarrollo tecnológico, existen cada vez más evidencias de que para que los avances científico-técnicos contribuyan a abordar los grandes desafíos sociales, éstos tienen que estar acompañados y conectados con otros tipos de innovación, ya sea institucional, financiera o social. En este mismo sentido, la definición de innovación de la Fundación COTEC es una definición que señala el carácter no exclusivamente tecnológico de la innovación, que tiene como fin la generación de valor, no solo económico.

¿Es posible generar innovación social y obtener beneficios económicos?

Para lograrlo nuestras sociedades deben tratar de determinar grandes desafíos, ‘misiones’, con metas claras y ambiciosas, que dirijan los esfuerzos de inversión e innovación hacia su logro. Estas misiones deben ser lo suficientemente amplias como para involucrar a la ciudadanía y atraer inversiones intersectoriales y, a la vez, lo suficientemente concretas como para incorporar a la industria y lograr un éxito cuantificable y medible.

La economía social es clave en la  Agenda 2030 y los ODS mediante la promoción de un desarrollo inclusivo y sostenible a través de innovaciones y prácticas sociales, institucionales y tecnológicas concretas. No en vano, la economía social es el paradigma del gran objetivo bajo el que se engloban el resto de objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y que no es otro que renovar el compromiso mundial no sólo para acabar con la pobreza y el hambre, sino también para lograr la protección social universal, reducir las desigualdades y alcanzar la sostenibilidad medioambiental. Se trata de objetivos que requieren cambios fundamentales en la forma en que funcionan nuestras economías.

En la Agenda 2030 se reconoce que es necesario un enfoque holístico y que seguir haciendo todo como hasta ahora no es una opción. Tal y como se refleja en el documento ‘Aplicar la Agenda 2030 a través de la economía social y solidaria’, si queremos hacer realidad la visión transformadora de la Agenda 2030, es crucial examinar estrategias de desarrollo alternativas y modelos económicos emergentes que puedan optimizarse en aras de la sostenibilidad y la inclusión.

El Profesor Michael Porter de la Havard Business School , nos explica la compatibilidad de innovar socialmente desde las empresas sin perder de vista el beneficio económico

¿Fabricación urbana?: Fabricación digital, de proximidad, con innovación abierta y visión comunitaria.

Uno de los cambios que van en esta dirección y de manera paulatina se está introduciendo, es el concepto de “Fabricación urbana” que sustituye el modelo de externalización de la fabricación imperante en los últimos 30 años de la era global. Este nuevo modelo se ve impulsado por la tecnología digital, la cooperación en comunidades creativas abiertas, las ciudades como núcleos de clusterización y la necesidad de personalización y circularidad de nuevos productos fabricados de manera próxima.

Tres ejemplos que ilustran el advenimiento de este modelo son la Urban Manufacturing Alliance, la FabLab Network y el Movimiento Maker, todas ellas en la dirección de posibilitar varios cambios sustanciales en el proceso de fabricación: el conocimiento abierto, el codiseño, el reciclaje y la trazabilidad.

En Barcelona, por ejemplo, se han puesto en marcha los Ateneos de Fabricación que son un servicio público que divulga la tecnología y la ciencia de la fabricación digital. Son lugares para aprender, colaborar en diferentes proyectos y formar parte del desarrollo social de la ciudad. Todo el mundo puede disfrutar de espacios, herramientas y recursos públicos, y proponer proyectos que mejoren el entorno más próximo.

¿ Como funciona un ateneo de creación?

La Red de Ateneos de Fabricación está formada por los distintos ateneos de la ciudad y ofrece los espacios de referencia de Barcelona en divulgación, formación y creación vinculadas a las tecnologías de fabricación digital. Está siempre al servicio de la ciudadanía, de la comunidad educativa y del mundo empresarial, asociativo y comunitario.

Los ateneos mantienen un programa de innovación social trabaja para acercar cada ateneo de fabricación a su entorno local, y hacer aflorar el talento oculto que hay en el territorio, entre los vecinos, las vecinas y las entidades. Lo hace mediante las demandas específicas de los diferentes colectivos en formato de “retos de innovación social”, ofreciendo los recursos y las máquinas de que dispone el ateneo de fabricación para solucionar las diferentes necesidades del territorio, y así mejorar la calidad de vida de los vecinos y las vecinas y la cohesión social.

El programa promueve dinámicas de innovación ciudadana aplicadas a retos concretos, que se abordan en grupos de diferentes edades, sexos, procedencias, formación y profesiones, y en el que se trabaja con metodologías ágiles y muy creativas. Es con estas metodologías como, sumando los talentos y esfuerzos de todas las personas y cooperando juntos al servicio del bien común, se aprovecha al máximo los conocimientos y las capacidades de cada uno.

Por lo tanto, si tienes una idea innovadora que comporte retorno social, puedes hacer llegar la propuesta a través del responsable de la ateneo de fabricación más cercano . Si el proyecto es interesante y viable, te ayudan a encontrar las herramientas y los recursos necesarios para que tu proyecto pueda salir adelante y se pueda prototipar una solución a un problema real.

También desarrollan un programa pedagógico y para llevarlo a la práctica, se facilitan herramientas, recursos e instrumentos al profesorado y alumnado para que puedan incorporar en su imaginario las nuevas tecnologías y la fabricación digital como una pieza más en el desarrollo de proyectos digitales diseñados en el entorno del aula.

Este programa, que tiene una especial incidencia en la perspectiva de género y el fomento de las vocaciones científicas y tecnológicas de los y las más jóvenes, propone acciones educativas que fomenten la reflexión, la creatividad, la experimentación y el aprendizaje conjunto mediante el desarrollo de proyectos interdisciplinarios, y ofrecen al profesorado y alumnado la oportunidad de andar de la idea al objeto, aplicando contenidos curriculares de las diferentes áreas y competencias personal.

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